En el Atisbo de la Luna
1998


ÍNDICE  
   
Prólogo
Incompleto...
Asesinado
Soneto
Poema
Luna
El Poeta sobre la Pradera
Romancillo Triste
Remanso
Sobre un verso de E. A. Poe
Los ojos de mi Alma
En mi Jardín
Imagen Pasada
A través de la Ventana
Las Letras Cantan
La Distancia
Pequeño Poema de Amor
Esa Fuerza
Abismo
Naturaleza Muerta
Entrega
Pudiera se...
El Rocío... del Agua
Los Naranjos
Gris
Yo le di la Vida
Melodía
Canción
Poeta en el Firmamento
Poesía
Mis Palabras



Incompleto...

De existencias y mi vida...
no se nada.
Solo sé que solo pasan,
solo pasan las mañanas,
las mañanas se hacen tardes
y las tardes ya se acaban.

Alguien dijo que soy triste,
"Si soy triste" -le replico-
aves vuelan, flores saltan
y mi ser, en ti, su oído...
¿Como ser feliz entonces
si ésta vida es un abismo?




Asesinado

En mi alma hay vacía soledad
y no puedo escribir lo más triste,
ni tampoco explicar lo que siento...
porque mi alma vacía no existe.

Ya no puedo escribir del amor
de esa alondra que en mi eco vivía,
ya no puedo decirles que el sol
que me alumbra... ilumina mis días.

Hoy mis ojos se cierran sin más
porque su alma no quiere mirarlos.
En mi vida la noche ya está
y no alumbran estrellas ni astros.

Hoy tan solo me queda llorar
y olvidarme de todo el pasado
sin pensar que el futuro se va...
con sus labios que no me besaron.




Soneto

El remanso de la soledad me abraza
y te siento aún más distante,
¿donde estás mi ser querido?
¿donde al fin podré encontrarte?

Hoy te tuve entre mis sienes,
recorriendo en mí el camino,
que llegué hasta tu regazo
y te tuve amor conmigo.

¿Que he de hacerte en las estrellas
si mis bellas ilusiones
entrelazas y desvelas?

¿Que he de hacer mi bella fiera
si recorro los caminos
sin tener mi recompensa?




Poema

¿Que crees incierta
que piensa en silencio
en ésos instantes
que miras al cielo?

¿Inventas en versos
en sueños y estrellas
los suaves augurios
que tu alma destella?

¿Presencias la vida
como cual fragancia
de tempranas flores
que pronto se acaban?

¿O crees que el aire
que sopla en el fondo
de tus sentimientos
ya es tuyo muy pronto?




Luna

Luna tras...
la silueta oscura
de los montes,
el la faz,
que renace y muere
en cada noche.
Entre sombras y
ternuras aparece,
enredada en mis
lejanos horizontes.

Luna ya...
no es esa fruta
anaranjada;
ni del sol...
aquella loca enamorada;
flor de muerte
es la que guía mis espaldas,
miel del alba
es esa flor desarraigada.

Luna angosta...
eres la luz de mis penumbras,
luna loca...
ya no es tu ¡no!...
el que me asusta.
Luna incierta...
eres amor y eres dulzura,
una aurora...
se fue contigo y con mis dudas.




El Poeta sobre la Pradera

¡Ay! ¡que ganas de ser viento!
y envolverte...
tibia brisa de Invierno,
que te ha amado sin tenerte.

¡Ay! ¡que ganas de abrazarte!
y quererte...
detener contigo el tiempo...
que a mi lado estés por siempre.




Romancillo Triste

Hoy siento en mi alma extraña
ese suspiro que quema,
los mil reflejos que hieren
a mis pupilas sangrientas.

Tengo en mis días nacientes
ese clamor que los lleva
ese perfecto desaire
del frío adiós que me aleja.

¿Quien se podrá adueñar
de este dolor que me aqueja?
¿Y que haga suya mi alma
como una flor a su abeja?

¿Quien vencerá a mi muerte
con soledad y tristeza
y que entre fosas profundas
vea en mi rostro belleza?

¡Ay que terrible me ha sido
vivir con duelo en tus sierras!
¡Ay que dolor me he traído!
¡Ay que amarguras son estas!




Remanso

En el largo remanso de segundos
en la tibia soledad que se entrelaza,
en lo rojo de un crepúsculo fecundo...
se hayan quietas las pupilas, amarradas.

En lo lento del andar de las gaviotas
y en lo terso de las piedras de los años,
en lo vil que es el respiro de las hojas...
es mi vida, la que vive bajo pasos.

En el brillo de luciérnagas sonoras
en lo oscuro de una noche, de un retaso.
En lo breve de un sentir que se acongoja...
me hago triste, y en mi frente, cabizbajo.

En las risas, tus sonrisas, que perdiste,
en tus dedos, que pacientes se aferraron,
en tu pelo, tu mirada, tus matices...
se quedaron, savia y ruegos, enterrados.

Se quedaron, savia y sueños, enterrados.




Sobre un verso de E. A. Poe

Mis pensamientos...
me atormentan esta noche;
y la noche es negra
como mi recuerdo,
recuerdos de muerte...
y de cuervos.




Los Ojos de mi Alma

Se cerraron los ojos
de mi alma.
Un puñal de incertidumbre
ha agrietado mi espalda,
deja hondas raíces
en los ríos de mi cuerpo...
y se marcha como nada.

El surco esta hecho.
Y no muere el abismo sangriento;
se entrelaza con la luna,
con la luna, mi elemento.
No deja caer las riendas
del camino, en el sendero...
y se queda como hielo en el desierto.

Se cerraron los ojos
de mi alma.
Se cerraron bajo el agua
se cerraron, ¡la estocada!
vigilantes el deseo, la palabras
de mi alma, se cerraron...
las miradas.




En mi Jardín

Un girasol me observa
y me acribilla de pétalos.
Un rayo de sol le hiere
con un funesto olor paterno...

¡Detesto ese aroma, me abochorna!

El girasol, rodeado de
nieve y sol...
cae bajo mis hombros,
se entumece por mi conciencia,
gritando ahogado en sollozos
entierra fiel mi paciencia.

Nunca se halle frente al girasol...
el que muestra su estatura.
Es tan alto como lenguas
hormigueadas de palabras,
y tan alto como mástil...
de bandera a media asta.

El girasol, con aroma paterno...
¡lo detesto!




Imagen Pasada

El sol congelo mi cabeza,
mientras la guitarra desafina
con mis cuerdas vocales.
Me miro y se que me encuentro
en el limbo de mis sollozos;
me dejo caer...
en las garras de una poesía
casi cuerda.
Extrañas son las ventanas
de mis uñas,
que matizan de mis heridas
mis costillas.
Las cierra sin más.
Le temo al dolor.
Le temo a la azalea...
que en algún tiempo me atrapo.
Haciéndome morir de súbito...
mientras aun no dejaba de agonizar.

El sol congelo mi cabeza;
pero no sufrago con mis recuerdos.
Mis dedos, los vientos, el tiempo...
dejaron olvidados los cabellos
mientras sigo agonizante...
entre los versos.




A través de la Ventana

¿Por que me ha mentido el día
al decirme: "Vendrá el ocaso",
cuando se que tan solo...
vienen noches y espantos?




Las Letras Cantan

En el aire que arranque de caracoles...
despertando al abedul y madreselvas...
esta tierra me vendió sus sin sabores...
y su frente rota en herida sangrienta.

Entregándose en mi alma, entre mis venas...
se prendió de mis sabores y esperanzas...
desde un valle, entre nieve y mil arenas...
son una luz, que entre las letras, sin voz aun cantan.




La Distancia...

La distancia...
no retuerce la cercanía
de las manos;
hace de las luz de las estrellas
un farol en nuestra calle;
del crepsculo rojizo
nuestra alfombra,
nuestros pasos,
de las hojas del Otoño
el más bello y gris detalle...
la verdad de nuestras almas...
la verdad que fiel amamos.




Pequeño poema de Amor

Las miradas se cruzan...
en un mar de sentimientos
que no llega a la arena.

Se funde el cariño...
por el fuego del crepusculo rojizo
que los quema.

Mientras atisban estrellas...
en un cielo tan alto de ilusiones
que embraga a sus almas.

Asi, ese gran amor...
los une en un mismo camino
estando en calma.




Esa fuerza

Lobrega, fecunda, enterrada,
la fuerza vital que nos espera.

Quienes saben que parpadean
o respiran sus viles aires...
entrelazan las negras muelas
masticando el amor, los desaires.

Los que pisan las manos llenas
de montañas y pastizales...
tragan los reflejos y penas,
laberintos que ellos no saben.

Lobrega, fecunda, enterrada,
la oscura fuerza que nos espera.

Yo no parpadeo ni estaba esperando,
que el calor se tragase mi sombra;
en el fondo ese azul y ese canto...
me fecunda, me entierra, me agota.




Abismo

Los muertos no saben nada.
Ellos solo saben mover sus
lenguas, sus cavidades..
rasgan la furia que
tienen sobre sus pechos...
y morir cada vez que lo logran.

Los muertos no alumbran
los caminos, los asfaltan.
Se arrastran,
sus espaldas se hacen trizas.
Emiten guturales sinfonias.

Los muertos no son lo que
yacen inertes. Ellos sueñan...
no volver jamás a ser perdidos
en un lugar de vivos,
lugar tan lleno de nada.
Lugar vacio de estio.

Los muertos no saben nada.
No saben de mi.
Aunque yo si se mover mi lengua,
mis cavidades.
Se rasgar la furia que tengo sobre
mi pecho,
y se morir cada vez que lo logro,
pero ellos...
pero ellos...
no me conocen.




Naturaleza Muerta

El agua le da vida a las gaviotas...
¡las envenena!
Su gutural grito
detiene al niño
que desde la orilla escucha...
su vibrar.
Su movimiento me desvanece.
Residuo de edificios y cloacas.
Veneno que adormece.
Ahi los perros y las vacas
no beben,
tragan;
como la muerte que anda
entre el par de orillas.

Avejenta las frias oficinas,
y a los muertos que entre...
ellas yacen.
Cubiculos de miedo.
Olas de sangre.

Caminan por las calles,
las gaviotas que...
dormian en el agua...
pero que no mueren,
porque son del follaje.

Habitan en las calles,
ésos logregos seres
que entre rayos de sol...
se retuercen.




Entrega

En la noche se atisba...
un ser luminoso;
mientras el Rey duerme,
mientras el Rey dormita.
En las sabanas...
entre ellas se dibujan...
esas luces, esas formas;
El Rey no despierta
¡y es a el a quien perfilan!
Yo me ofrezco,
a ser devorado por los
sueños que adormecen
a las damas, a los reyes.
Me ofrezco... llegar
al destino, donde el más
vil pensamiento...
vomita una ingrata poesia.
Quiero ser destruido por ella,
mi dueña, mi ama.
Doncella que se apodera,
de mis feculas, de mi...
que soy alma.
En la noche se atisba...
un ser luminoso.
Pero ya no vuelve,
y no dormita.
Solo pasa. Como tu presencia...
como algo borroso.

En la noche ya se atisba...
un ser...
luminoso.




Pudiera se...

Pudiera ser...
que el recuerdo
magullara tu cerviz.
La magullara...
como tu imagen
entre mis pestañas;
entre mis raquiticas sienes.

Pudiera ser...
que el desfile
de las manos te abrace.
Te abrace para...
que en cada toque
sientas mi sangre;
sientas mi alma alejada.

Pudiera ser...
que quien trague
tus pisadas no te oiga.
Ni te bese cada...
dedo con el alma
ni entre la boca;
mientras no conozca tu pecho.

Pudiera ser...
que me robes el vacio...
del Universo.




El Rocio... del Agua

Nunca quise ser rocio,
que mojara tus lágrimas
gota a gota.
Nunca quise vestirme de Otoño,
disfrazarme de penas.
Nunca quise ser viento.
Nunca quise ser hiel.

Yo no quise quererte...
de esa forma tan sublime,
vestida de elogios y versos
que nunca pudiste.

Te abrace al sol, a las velas,
al mástil más alto
que hubo en mi frente;
Te teji entre cabellos
en la crin de caballos
en el palido impulso
de una mente lejana.

Deje que pasara el agua
bajo mis plantas...
mientras mi ilusion se mojaba.




Los Naranjos

A travez de la ventana...
los naranjos
tapizan los que no cubren
los azules recuerdos...
de las nubes.
Los miro impaciente.
Una voz atravieza sus hojas.
Las mueve;
pero ellas no sienten
la vibracion de la garganta
que divaga entre el aire.
Solo se mueven.
Se mueven sordamente.

En sus tallos,
al acida savia,
se enciende con el aire.
No escucha su sonido,
pero siente sus palabras.
Recorre las verdes venas
dejando las letras
de una cancion dormida.
Cancion antigua.

La voz que desde el tocon
arrebata los silencios de
los años.
Una voz diluida.

En la raiz,
emergio el gusano
de mi fruto entre
las costillas.
En la raiz
cruel, voraz,
que muerde en la decadencia
de una incierta
ramita subterranea,
y la oxida, la añeja.

En las hojas,
en los tallos
la raiz,
esa voz...
quedo perpleja.




Gris

En el gris
el viento es gris
mi boina es gris
y el beso... ¡en fin!

En el gris
retorcio su gris
un poeta.
Dentro del gris.

El gris salia...
de los ojos
de Platon.
En la Grecia gris.

Mi ojo es gris;
es el Otoño.
Es gris mi pisada...
en esta calle...
gris.




Yo le di la Vida

Yo le di la vida;
fue cimiente, fue arboleda,
fue ingrata y lenta espera.

Yo le di la vida;
en el sol, en nubes dormitando,
deja un pecho casi ahogado.

Yo le di la vida;
una imagen, una flor reseca,
espada oxidada, cruel nobleza.

Yo le di la vida;
las miradas y un espasmo,
en mis ojos, nocturnos espantos.

Yo le di la vida;
estilando, sangrante y corazon
razon, ya no respira quien le amo.

Yo le di la vida.
Sus miradas, embestidas.

¿Yo le di la vida?
¿Yo le di la vida?
¿Yo...?




Melodia

En lo profundo estrellado
donde la luna no esboza
un ruiseñor tierno lleva
blancos claveles y rosas.

Sobre el gran alba imponente
la Via Lactea en sus manos
lleva el anillo desnudo
de un petalo deshojado.

En lo Profundo e Infinito
sobre la voz del manzano
en el verdor que se asienta
bebe el amor de sus gajos.




Cancion

El madero que
se ha clavado
en tus ojos...
es estaca en mi
espalda.

¡Ay del arbol enhiesto
sus hojas en calma!

Una astilla que
se sale de
tu sombra...
se clava en mi pecho.

¡Ay del arbol enhiesto
detras del viento!

Un golpe de
arbol me
amenaza...
bajo mi cerviz.

¡Ay del arbol enhiesto
ebano y marfil!




Poeta en el Firmamento

Vi como las estrellas caian
en el crepusculo de la ventana;
no fue la luz,
ni el duro roce con el aire
lo que ensangrienta mi garganta...
el aire mece las hojas,
envenena mi mirada.

En mi alma nievan aves
que sus plumas no se elevan.
Caen cual estrellas,
en el duro golpe de la tarde;
se atrincheran mis pisadas...
la flor deshoja sus hojas
de mi alma amortajada.

¡Ay! si penetraras en mis ojos,
inundaras y cortaras tu mi alma.
La luz yo no odiaria...
seria el vuelo de las aves;
mi cuerpo vuelto a tierra,
mis pies sobre ramales,
mi mente esta aqui cerca.




Poesia

Con la metafora
en el ojo del alma
murio hasta la muerte
camelias rosadas.

La niña del fuego,
la niña del agua
detras del estanque...
murio amortajada.

Las rosas que sienten
sus penas tan blancas;
el sol no derrite
la nieve del alma.

Metaforas tiernas
de penas y escamas
escudo que esconde
la flor arbolada.




Mis Palabras

Vaciando el entorno
piel llena de nada,
su luz tan sencilla...
la ven mis palabras.

Caminos de oro
veredas de plata,
los pies y su lodo...
los ven mis palabras.

Miradas, caricias,
las manos, ¡tus garras!
heladas sonrisas...
las ven mis palabras.

Te ven mis palabras,
palabras ahogadas,
el humo y palabras
que ven mis palabras.




Una Sombra

Una sombra...
delinea tu maldad.

Un capullo de estrellas
dominando en lo infinito;
una madreselva en el jardin...
de lo preciso.

Una sombra...
me asesina la verdad.

En tu falda romancera
de diez pliegues enlozados;
duerme un talle algo quieto...
y extraño.

Una sombra...
dionisiaca lealtad.




Cancion para una Princesita

En lo infinito
del estio,
una pequeña estrella...
titila.
Al tibio son
de tus latidos.

¿Que mas que amarle,
si tu alma en lenta espera
desea a ella aferrarse?

En el profundo
azul de rosas,
el mas bello
de los jardines...
del sol bebe sus hojas.

¿Que mas que quererle,
si en mil bellos suspiros
tu amor sera por siempre?




Verde

La sombra verde
en nuestros pies...
esconde un vil secreto.

Bestias le habitan
en verdes arboles,
altos alamos,
en verdes valles.

Su verde remanso
en su alma se anida
lombrices, babosas
en verde cobija.

No es verde mi alma,
ni verde mis manos;
solo verdes pisadas...
en verdes sombrados.




Imagen

En las hojas
el viento riza sus cabellos...
mientras me miente al oido.

El viento devora mi aire,
lentamente;
el son de las piedras
en el rio... le ayudan.
Mis ideas se mueren,
yerran en lo infinito,
escapan en el aplauso
de una mariposa agonizante,
de una gaviota sin destino,
de un escaparate.

En el lobrego final,
en la muerte,
los letreros apagan sus luces,
cierra sus cortinas;
como el vuelo del condor
partiendo el cielo
tragando heridas,
mordiendo muertos.

Como una muesca
en el firmamento...
son mis suspiros.
A punto de ser tragados
por el caiman.
Mientras la fragil barcaza
naufraga en tus ojos,
en tus labios
en tu no. En el zarpazo...
del frio viento del sur.




Oda

Una oda,
cae como cera por mi sien;
derretida por el fuego
de mis pupilas acrisoladas.
Me inclino a tomarla
y el caiman de mis cabellos
la retienen y la secan.
la cera, la oda...
no escapan de mi cabeza.
No escapan.
¿Relucira en mis ojos
la sanguinolenta oda
de mis entrañas?
¿Escapara de entre mis sienes
la cera que cual gota
se atisba en mi fugada?
¡Ay de la oda casi muerta!
¡Ay de la cera no asfaltada!




En... la Lluvia

No quisiera escribir...
mientras llueve.
Mis palabras se secan
por la fria tierra
que limpia...
el agua de mi alma.

Afuera,
donde es mas oscuro
que el cielo que
choca con mis ojos...
la gota,
hace un remanso de furia.
Carabina de salva.
Madriguera de estrellas
de puntas triangulares,
las puntas de mi alma.

La nariz de mi calma,
viaja en una estela
dejada por la lluvia.
Mientras rebota
en el horizonte.
Vil flecha que me cruza.

Yo nunca quise escribir
bajo la lluvia.
Vivir de lirios frescos.
Regados por la luna.
Yo ame al clavel;
ame la rosa;
al lento circulo
de una hora.

Mientras llueve,
mi alma estila.
Las gotas se desbordan.
Las ventanas se enfrian.
De mi alma cae la nieve,
la nieve y blancas canas;
de miedo desvanecen
los lirios de esperanza.
De mi alma finas gotas
de tierra al cieklo llueve
la voz que de si... emana.




Nissan 14

¡Ay amor envejecido
amor de nieve y sol!

Oscureciendose el cielo
sobre un craneo en las rocas...
tiembla,
mece el aire de los oidos
abre mudas bocas.

En la sombra de tu arbol
bajo lo alto, lo inmenso...
llueve,
un diluvio en promesas
en futuro funesto.

¡Ay amor envejecido
de lino fino!

¡Ay amor envejecido!




A lo lejos

Los rayos de luna...
golpean la espalda de la tarde;
mientras el viento de mis ojos
peinan las hojas de los arboles.

¿Quien sera el que se aleje
cuando la tarde no trance?

¿Quien se llevara el silencio
de los bosques y pastizales?

Cuando los rayos de luna
golpeen la espalda de la tarde...
me contraras llorando mi pena
bajo los alamos grandes.




El Ultimo Segundo

En el ultimo segundo
donde se frena el respiro...
los pies se aferran
a la tierra, a las sombras.
Se acerca el plomo,
la cuchilla,
fina soga.
La alta vasija
abre su boca;
la arcilla esta
a punto...
y retorna.

Las manos de color
rojizo,
tornan en sol
su esencia.
Llanto cobrizo.
Se acerca el exhalo;
el golpe.
Se mirara cara a cara
la cuna, las primeras canas.
Sera el sollozo de las ventanas,
lo enlozado...
de las palabras.

En el segundo
que se frena el respiro...
no se frena la mirada;
no se frenan las gotas
de una lluvia derramada.
Ni el tambor, ni el latir
que ya se escapa.
El segundo,
que no frena toda calma...
frena el aire,
flor alada.
Canta en vuelo
mariposa parda.
El segundo,
en que vive toda calma.




Poema

La cancion del arroyo...
cantara en las orillas.
La plegaria, el ruiseñor
lirios, blancas florecillas.

El arroyo entre dos montes...
hilo fino de la fuente.
Las dos piedras que recorren
hendiduras en mi frente.

Agua en verde... cristalina...
agua dulce, vil vertiente.
En sus rayos, acrisolados...
bella aurora es fiel durmiente.




Pequeño Romance

La voz, en silencio me dice...
"Dejad de mirar mi manta".
La manta, que negra hoz,
es voz, hormigueada de palabras.

Escucho en silencio el suspiro
de la voz que disonante canta.
Las hojas secas del arroyo...
se mueven en la corriente de plata.

La niña, de hombros amortajada.
La voz, que de pies su voz no calza.
Caminos, que camino bajo la arbolada...
las ramas, que la voz vibrandolas me llama.

La voz, bajo lo lobrego me dice...
"Dejad de mirar mi manta".
No es su manta, lo que observo fijamente
y no es mi alma, la que mira sus espaldas.




La Penumbra

En el talisman
de mis ojos...
se halla la penumbra
de mi alma.

¡Es la imagen que refleja
sin sabores y añoranzas!

La luz que proyecta
mi silueta indiferente...
acaricia con sus rayos
los cabellos de mi frente.

¡Es la imagen que refleja
penas, lloros inminentes!

El suspiro que en mi boca
se disfraza, se engalana...
es aliento que desviste,
es la sombra, es mi mirada.

¡Es la imagen que refleja
sin sabores y añoranzas!

En el talisman
de mis manos...
se halla la penumbra
de mi alma.




Balada de la Noche

Cuando cae la noche,
las miradas apuntan
a lo solitario de un
corazon marchito.

¡Ya viene la noche!

Los suspiros se aquietan
y se mecen las palabras.

¡Ya viene la noche!

En el macizo monte de mi espalda,
el sol se pone, sin tardanza.

¡Ya viene la noche!
¡La noche no se atrasa!

Cuando cae la noche,
la obscuridad se desvanece
y el infinito profundo de las almas...
se hace presente.

Cuando ce la noche,
en lo profundo se duerme...
la calma.




Solo una Poesia

¿Que mas...
que darte una poesia?

En el corto circulo
de una hora...
las palabras se estremecen
por el aliento...
de una pluma agotada.

¿Que mas...
que darte una palabra?

No ha sido el vuelo
de ruiseñor, en lirios frescos...
amedrentando con mis pupilas
al tibio dia.

¿Que mas...
que darte una poesia?

No hay vuelos
de ruiseñor
en blancos lirios.
No hay rosas,
ni madreselvas,
en el invierno.




Tardes

Tardes cubiertas de sol,
sobradas de carisma y pena,
que a su radiante brillar
vaciaron mi alma llena.

Y tu calido mirar,
el de flores relucientes
rozando mis pies
clavando espinas ardientes.

Tu recuerdo es como
es aullido nocturno,
como las sombras
en el bosque.




El Agua de los Ojos

Mis ojos,
derraman el agua
de mi alma...
mientras junto las palabras.
Las palabras que en ajenjo
hacen trizas mi esperanza.
Es borrosa la mirada...
de tus perlas nacaradas;
en la flecha de tus dientes
en la sangre y cruel espada...
silla enhiesta que estremece
al estribo en la redada.

¡Ay del agua de los ojos!
¡Ay de ajenjo y cruel espada!




Reflexion

I

La soledad,
me entumece,
hace trizas mis huesos.

Es la roca mas dura
que mi ser
haya golpeado, herido;

Mi alma se desvanece
en el vil consejo
de estrellas que caen
sobre el caido y profundo
mirar de mis hombros,

Mi alma se ase de ellas,
les perturba,
les canta con los suaves
acordes de estremecimiento.
Les grita y llora.

Abre sus puertas,
como escondiendose
de la luz de lo real
y verdadero.
Sufre en lo soñado.

Eras esas tardes de rios y
vertientes corriendo,
el agua cristalina que
me haci beber sin miedo.

El susurro de las hojas
al caer,
y su triste crujir
al pisarlas.

II

¿Fue el peor enemigo
el espejo donde
se reflejaba lo que
no quise mostrar?

¿Y el mayor desdeño
querer hablar
teniendo muda el alma?

III

Te recuerdo como esos arboles
en tu prado;
montados sobre el fino trinar
de loicas y zorzales;
una suave brisa que te acaricia
envuelve tus lisos cabellos al aire.
Y te ama libremente.
Y te ama libremente.
Por ahora. Por siempre.




Trasnoche

Donde se sienta...
la bocanada de palabras,
la luna pisara a los
niños bajo los puentes.

*

Con el taladro de tu sonrisa
se ha tallado el semblante de mis dientes.

¡Ay del macizo aire!
¡Grita al cielo mis pesares!

El lugar donde el ruiseñor
se posa; se estremece;
la espiga y su dorada cabellera
peina en el viento los granos de su alma.
Mariposas y abejas
que con cera engalanan
las tan crudas sierpes
matriz envenenada.

*

La bocanada de palabras
llega a mis manos,
a las uñas de mi alma;
en la mas compleja esfera
de elogios invernales...
en mis pisadas.




(...;)

Sombras que me siguen,
hasta los albores
de mi futuro.
Y no se desvanecen.

Quise mirarte de nuevo,
palpar lo que palpaste.
A tu espalda subir mis inviernos.




La Presencia de tu Alma

Sobre mis colinas
se haya el ruiseñor de
tus labios;
con el melodioso aire...
su tibrio vibrar
se acurruca en el rojizo
crepusculo acrisolado.

Su alas -de tu alma-
es el fuego sobre el horizonte.
Su vuelo -de tus ojos-
la luz del sol ya cabizbajo.
Su rayos -tus cabellos-
deshoja mis sombras con tu canto.

Hablame del rio de la vida,
del torrente que desde tus brazos corre;
del manantial de luz,
de musica y flores
que en tu rostro
da desaires y sinsabores.

Yo solo aqui existo entre colinas...
mi alma observa al cielo entre los montes.




Advertencia

Cuando tu vengas a verme...
el profundo infinito
te mostraran mis ojos.

Mi boca de lirios
en su fragancia
heriran tu frente,
clavando una siempreviva
de petalos, por siempre.

Clavando una siempreviva
de petalos, por siempre.




Soneto

Quise evitar el viento,
que dentro de los ojos tenia;
quise matar el silencio,
de unas solemnes sonrisas.

En el rincon de mi alma,
donde las penas se secan,
vive sin cuello una garza
vive sin cuello, despierta.

¿Cual es el camino que añeja,
el enhiesto destino
que mi mente no aleja?

¿Que sera del viento frio,
que entre lunas y esperanzas
estremecen mis sentidos?




Cielo en el Soneto de la Muerte

Cuando la muerte me traiga,
desde aquel vientre perdido,
los ojos y voz que no sangran...
se perderan en mis latidos.

Cuando la muerte me traiga,
desde el albor de la pena,
lirios ni blancas cucardas...
ya no veran mis estrellas.

El cielo en velo profundo,
el cielo... gran azucena,
el cielo... enhiesto verdugo.

El cielo fuerte torrente,
el cielo cruel inseguro,
el cielo... alma presente.




El Amor de mi Alma

En la estrella mas distante,
se encuentra el amor de mi alma,
en la estrella mas distante.

Su luz no precisa mis ojos,
ni mis manos,
ni mi aliento. -No precisa-

Su luz esta
en una constelacion lejana,
en el azul profundo de los cuasares,
de las fosas y solsticios.
En las hojas de la calma.

Es una luz casi difusa;
llameante en el sentir de una llama;
disipada bajo el cosmico polvo...
de la arbolada.

Luz brillante,
luz clara,
luz tan blanca como el fino carmesi
de mi almohada gitana.
La luz sobre mi cama.

En la estrella mas distante,
donde la aurora aun canta,
mi alma en pedazos,
se riega de avalanchas.




Vision

Mi mente esta vacia de tus pensamiento,
solo llena de nada;
abundan los aires lejanos de una promesa
invalidada;
las palabras del viento
sin dejar roca labrada.
Sin dejar roca labrada.

El vacio en mi alma,
rebosa por mis manos,
salta en mi garganta;
es la siempreviva que en mi aire...
descansa.

Llena mis huesos
de una medula inexacta,
que hace que camine
hacia el petalo de una rosa deshojada.
De una rosa deshojada.




Nubes

Cuando cae la noche...
salen las nubes,
el infinito se hace presente,
entre los espejos de mi mente.

No existe la hendidura de lo que atisban,
la preñez se desvanece
y se aleja como bocanada...
inerte.

No ocurre un solsticio,
solo nubes presentes,
que enhebran el divan del calido vuelo
sobre mi frente.
No existe nada presente.

Se aleja el crepusculo de la tarde,
se desvanece,
no ocurre la indiferencia de la nube
en el ocaso,
entre el sol y el cristal inminente;
se aleja el ocaso en el firmamento del Este.
Se aleja el ocaso,
se aleja indiferente.




La Verdad

Por los senderos de mi alma,
en el rastrojo y el camino,
en la verdad de mi esperanza,
veo morir mi vil latido.

En el eclipse de mi estancia,
no veo brillar en mis sentidos
la copa enhiesta y la tardanza,
que hace vivir la vida en hilos.

Y cuando estalle en mis entrañas,
y cuando beba en mis sonidos,
la tibia tierra y la mañanas...
en finas rosas se habran dormido.




Sentir

El devoto camino de la vida,
se deshace en el termino
de la copa amarga del sentido.
El sentido, se pierde en el divan
de un recuerdo casi olvidado, casi nostalgia.
No se alude a si mismo.
No descansa. Se pierde en el sonido mas exhausto
que puede existir en el latir de un
fusionado corazon.
Es sentir en la balanza.




Retiro

No solo el silencio,
ilumina mi existencia prematura,
tambien lo hacen las nebulosas embestidas
del aroma solitario de tus besos.

El aire que llena mi alma,
el velo que cubre mi cuerpo...
no puede apagarlo.
      -Solo lo atiza-
Ese velo, no solo declara...
que la esencia de mi ser
ha sido otra.
No solo lo declara.
Llena de energia las presiones
de la calidez de mis manos.
Solo declara mi existencia;
no solo mi verdad.

El silencio, que se queda en mis pasos,
se hacen uno.
No solo caminan de la mano.
Definen el retiro que en mi alma
ha de ser llevado.

Lo enjuicia. Lo destroza.
Refleja los mil sollozos que mi alma
ha llorado;
en los pasos de mi conciencia.

*

De la noche,
en el pasar de mi vida,
se hace que la indiferencia crea en mi calma;
las copas del desengaño...
en el matiz, en mi espalda.
En el desear de la mañana.
En el desear de la mañana.
De
           la
                     mañana.




Palabras

Como el sol entibia las olas...
en el aire, las sonrisas del ocaso,
haran mas tranquilas tus palabras.

Una estrella se desliza...
en el firmamento.
Un ave se aleja en el...
preciso verde humedecido.
La luna no observa...
en su dionisiaco movimiento.

Cuando el sol entibie las olas...
tu mente estara huyendo,
de las quietas palabras y...
de las quietas sonrisas de un ocaso enhiesto.




Epílogo

   Al nacer, una luz inmensa casi baña completamente una intacta
melodía interna. Se pasan los años mientras se observan los
colores de una vida casi en blanco y negro.

   ¿Sera la Luna, la implacable personificación en la que todo ocaso
culmina? ¿Aparecerá siempre justo antes de cada amanecer sobre
la conciencia?

   La Luna, motivo de tanto juglar, cantante y poeta, que es su afán
por regalarla... termina siedo preso de la oscuridad sobre la cual
ella gobierna.

   No siempre fuiste amor, Luna. No siempre serás matices color de
miel. No serás una ruin esperanza. ¡Ya no! Tu Atisbo existe en la
tristeza del que no canta, del que no silba, del que no ve la belleza
en la multicromía del aire.

   Tu Atisbo, acabará en un día eterno. Un día luminoso como tu
aterciopelada sombra en las noches de infinito.

   Tu Atisbo se acabará.